El lado oscuro del año nuevo

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No queda nada para el año nuevo y aparece el cotillón que genera solo durante los días de fiestas de fin de año aproximadamente 1000 toneladas de basura, la que tiene un porcentaje no menor de plástico, elemento que en los estudios más optimistas han determinado que tiene un periodo de degradación de 400 años.

Hace algunos años atrás era normal fumar dentro de los restaurantes, manejar en estado de ebriedad no era tan penalizado como lo es hoy. Con el pasar del tiempo los datos expuestos sobre estas acciones y lo que producían a la salud y a la vida de las personas generaron un cambio en la legislación asociada y las costumbres de los chilenos. Por otro lado, si miramos un poco las tradiciones, que los niños jugaran con fuegos artificiales en las calles durante las fiestas de fin de año, no era extraño tampoco, hoy eso está prohibido y pese a que costó realizar un cambio en ese hábito, cada vez es más difícil encontrar vendedores de fuegos artificiales en las calles, y con ello, casos de niños quedamos a causa de estos.

En estas festividades han ocurrido dos hechos que nos hacen pensar nuestras tradiciones, por un lado la suspensión de fuegos artificiales de ciertos municipios, como el de La Florida, que: “bajo un estudio realizado por la Dirección del Medio Ambiente Aseo y Ornato identificaron la serie de efectos negativos en el medio ambiente y en la salud de las personas, como la contaminación del aire y del agua, los ruidos molestos que afectan fuertemente a los niños y adultos mayores, y casos más graves como accidentes y quemaduras. Además, considerando las altas temperaturas y sequias que afectan ciertas zonas del país, la probabilidad de generar un incendio es mucho más alta, tal y como pasó en la comuna de Villa Alemana durante la celebración de Navidad hace unos días atrás a causa de fuegos artificiales lanzados por el municipio”, explica Felipe Díaz, docente de Ingeniería en Energía y Sustentabilidad Ambiental de la U. San Sebastián.

Por otro lado, la campaña “Chile Sin Cotillón” que llama a celebrar Año Nuevo sin generar miles de toneladas de basura. Díaz nos señala que: “solo durante los días de fiestas de fin de año, genera aproximadamente 1000 toneladas de basura, basura que lamentablemente tiene un porcentaje no menor de plástico, elemento que en los estudios más optimistas han determinado que tiene un periodo de degradación de 400 años y en los más pesimistas miles de años e incluso que jamás son degradados en su totalidad. Estos desechos plásticos en el tiempo son transformados en micro-plásticos que eventualmente ingresan al organismo de las personas, a través del sistema respiratorio o gástrico por alimentos contaminados. Los efectos en la salud aún no han sido determinados completamente, pero ya se han visto efectos en células cerebrales, y en las hormonas reproductivas”.

Estos dos puntos, fuegos artificiales y cotillón, son parte de las tradiciones de fin de año, que, a la luz de los nuevos estudios e impactos en el medio ambiente y salud de las personas, deberían ser considerados tanto por las autoridades como por las personas, para disminuir sus efectos negativos en las futuras generaciones.

Felipe Díaz B.

Docente de Ingeniería en Energía y Sustentabilidad Ambiental – Universidad San Sebastián

Master in Sustainable Resources Management – Technische Universität München